Perspectiva Mensual Marzo 2020

INVEX Análisis

ECONOMÍA

Los indicadores económicos de las próximas semanas darán señales más claras sobre los efectos negativos del COVID-19. Recomendamos estar al pendiente de la información e interpretarla con cautela. Por ahora no modificamos nuestro pronóstico de crecimiento del PIB de México en 2020 (0.9% a tasa anual) hasta no contar con suficiente información que sustente un ajuste, sobre todo en nuestros estimados de comercio exterior y actividad industrial.

Los riesgos para el crecimiento global se han acentuado y los bancos centrales reforzarán sus mecanismos de estímulo monetario para tratar de evitar una recesión. Si bien todavía es muy pronto para determinar el impacto del coronavirus en el mediano plazo, actividades como el turismo y el transporte de pasajeros podrían continuar a la baja en algunas regiones.

Cuando apenas el mes pasado la tasa de contagio del COVID-19 en China empezaba a descender, el brote del virus en otros países (principalmente Italia, Corea del Sur e Irán) generó reacciones fuertemente negativas. La expectativa de una caída en la actividad industrial cobró fuerza, con posibles repercusiones sobre el crecimiento económico global de mediano plazo. Como muestra de lo anterior, a pesar de que China reactivó su producción conforme la tasa de contagio descendía, la industria de dicho país opera actualmente entre el 30% y 50% de su capacidad. El índice PMI manufacturero de China cayó de 50 puntos en enero a 35.7 puntos en febrero, su nivel más bajo en la historia.

Apenas el mes pasado, los indicadores económicos de Estados Unidos comenzaban a dar señales de recuperación después de una larga guerra comercial con China. Los índices PMI y de encuestas de manufacturas repuntaron hacia niveles consistentes con una expansión en la actividad del sector. Asimismo, la creación de empleos se mantuvo firme, la tasa de desempleo en mínimos históricos y el consumo (variable que representa el 70% del PIB norteamericano) estable. La actividad residencial continuó al alza. Incluso algunos indicadores de inversión no residencial, cuya debilidad fue resaltada
por la FED en más de un comunicado de política monetaria, mostraban
un punto de inflexión.

Ahora, el panorama sobre los efectos del COVD-19 ha cambiado de tal forma que la Reserva Federal probablemente reducirá la tasa de interés de referencia este mes para evitar una recesión en la economía. De igual manera, esperamos que continúe con inyecciones de liquidez a través de operaciones de mercado abierto. Si bienes estos estímulos serán importantes, la tasa de la FED se ubica en un intervalo de 1.50% – 1.75%, por lo que tampoco se cuenta con mucho espacio para generar un impulso significativo en la actividad. Los indicadores económicos de Estados Unidos se publican más rápido que los de otros países, por lo que éstos podrían revelar pronto las primeras señales sobre los efectos paralizantes de la epidemia.

Por el momento, se considera que la presencia del COVID-19 en nuestro país no tendrá afectaciones directas sobre la actividad interna. Más bien, de haber afectaciones en las cadenas globales de valor, la demanda por exportaciones mexicanas podría ser menor con implicaciones importantes para el sector manufacturero nacional. En ese sentido, las cifras de comercio exterior y actividad industrial serán las principales variables a seguir en lo que respecta a la economía de México. El último fin de semana de febrero, el presidente Donald Trump mencionó la posibilidad de establecer controles más estrictos en la frontera con nuestro país ante los riesgos generados por la actual contingencia sanitaria.

De nuevo, insistimos sobre la importancia de analizar la información y el comportamiento de los indicadores económicos de las siguientes semanas antes de realizar cualquier ajuste a nuestro estimado de crecimiento del PIB en 2020, mismo que por ahora se mantiene en 0.9% a tasa anual.

TASAS Y TIPO DE CAMBIO

Las tasas de largo plazo en los Estados Unidos registraron considerables bajas durante febrero. El agravamiento del riesgo sanitario en el panorama mundial generó fuertes ajustes a la baja en los réditos. En México, la inflación se ubicó en 3.52% en la primera quincena de febrero y se espera que el Banco de México continúe bajando la tasa de referencia por lo menos en lo que resta del trimestre.

Durante febrero se presentó un fuerte incremento de la aversión al riesgo en los mercados financieros a nivel global. Los participantes en los mercados estiman fuertes impactos negativos en el crecimiento a nivel global por la disrupción de las cadenas de suministro de muchas industrias, como la automotriz, electrónicos, autopartes entre otros. Esto empezó a generar una expectativa diferente con relación de la política monetaria por parte de la FED. Los réditos a plazos largos en Estados Unidos bajaron de forma importante. La tasa del bono del tesoro a 10 años disminuyó de 1.51% al cierre de enero hacia 1.15%, 36 puntos base. Las tasas en plazos medianos cerraron el mes sobre niveles de 0.92% para el bono del tesoro a 2 años. Las pérdidas se profundizaron a lo largo del mes en los precios de bienes básicos, monedas emergentes y mercados accionarios debido a esta situación.

El escenario para el resto del 2020 en cuanto a la inflación y el crecimiento norteamericano podrían ajustarse hacia un escenario negativo, por lo que las tasas podrían volver a ajustarse por parte de la Reserva Federal a pesar del proceso electoral presidencial en los Estados Unidos. Así ya lo ha empezado a descontar el mercado de dinero.

Mientras tanto, en Europa, el brote en Italia y casos en España han puesto en alerta al banco central para tomar acciones que puedan amortiguar el impacto sobre la actividad económica, principalmente el turismo. Asimismo, en China el banco central inyectó el equivalente a 174 mil millones de dólares para palear la emergencia sanitaria y su impacto en el crecimiento de la economía.

En México, se dio a conocer la inflación para la primera quincena de febrero que en términos anuales se ubicó en 3.52%, por arriba del objetivo de inflación de 3.0% pero ligeramente por debajo del consenso de los analistas. El resultado de este indicador en parte se debe a movimientos en el rubro no subyacente, sobre todo precios de energía, así como de agropecuarios. Se destaca la resistencia para bajar de la inflación subyacente, lo cual se pudiera deber a los incrementos de los salarios por arriba de la productividad y la misma inflación.

A pesar de esto, el comportamiento de la inflación podría seguir dentro del rango de tolerancia de Banxico, por lo que la expectativa es que continúe con reducción de la tasa de referencia en los siguientes meses. Asimismo, consideramos que las condiciones de bajo crecimiento e inflación son los argumentos para continuar con este ciclo de baja. No obstante, dado que el contexto del entorno global ha empezado a registrar un fuerte impacto en el tipo de cambio, la cautela de Banxico para reducir las tasas podría acentuarse.

La combinación de los eventos externos y los resultados de la inflación, se habían observado niveles mínimos del año para las tasas de largo plazo hasta de 6.47% en el vencimiento de 10 años. Sin embargo, conforme se incrementaron los riesgos sanitarios a nivel global empezó a darse salida de flujos de inversión de emergentes hacia activos más seguros y se observó un rebote hacia 6.88%, 25 puntos base por arriba del cierre del mes de enero.

El tipo de cambio cerró enero alrededor de los $19.64 pesos por dólar a pesar del amplio diferencial de tasas entre dólares y pesos que cerró el mes cerca de los 573 puntos base. Durante el mes el dólar tocó mínimos cercanos a los $18.54 pesos, pero las noticias generaron una serie de episodios de presión para las monedas emergentes, entre ellas el peso. Esperamos que conforme se diluya la aversión al riesgo global, el peso observe una recuperación, dados los altos niveles de tasas que se pagan en pesos, relativo a lo que observamos en los réditos en el exterior. No descartamos que pudiese regresar a niveles por debajo de los $19 pesos en los siguientes meses.

BOLSAS

Febrero fue un mes un tanto parecido a enero, en el sentido que al cierre del mes se borraron las ganancias que habían logrado cosechar las bolsas en las primeras semanas de operación. La causa de este sentimiento adverso fue la misma en ambos meses: el coronavirus; pero, la caída en esta ocasión fue más pronunciada y llevó a referenciales como el S&P 500 a registrar su peor rendimiento mensual desde diciembre 2018 y para el ACWI desde mayo de 2012.

A final de cuentas, en febrero el índice ACWI cayó (-) 8.2%, el S&P 500 de Estados Unidos bajó (-) 8.4% y el Stoxx Europe 600 lo hizo en un (-) 8.5 por ciento.

Algunos analistas comienzan a recortar sus estimados de utilidades para las empresas; pero, se abstienen de hacer un ajuste a los niveles esperados para los índices al cierre de año, al considerar que las menores tasas de interés liberarán presión a las valuaciones.

Así, la tesis está nuevamente puesta en que la revaluación de activos apoyará el desempeño de las bolsas. Por ahora, el consenso de Bloomberg para el cierre del S&P 500 este año se mantiene en 3,400 puntos.

A pesar de esta expectativa que debería soportar a los mercados, la reacción en las cotizaciones actuales ha sido violenta y ha roto la racha alcista de las bolsas nuevamente; se vuelve así el pretexto ideal para alejar a referentes como el S&P 500 de los máximos que ha alcanzado este año en dos ocasiones.

El riesgo es claro: la ecuación favorable de una alta liquidez, patrocinada especialmente por la FED, y los menores riesgos comerciales podría no ser suficiente. El riesgo de una corrección mayor en las bolsas permanece latente y recomendamos actuar con cautela.

México, con la caída mensual de (-) 6.3% del S&PBMV IPC, no fue ajeno a esta tendencia; enmarcada además por la temporada de reportes corporativos en la que cerca del 80% de la muestra creció su EBITDA trimestral (algunos beneficiados por cambios contables), en los bancos el 50% aumentó su utilidad.

El balance contra lo esperado fue mixto y estamos actualizando nuestras valuaciones para reconocer la dinámica que revelaron las empresas al cierre del año pasado.

De momento, reiteramos nuestro nivel estimado para el S&PBMV IPC al cierre de año de 47,500 puntos; mismo que estaremos revisando conforme avance esta contingencia sanitaria y evolucionen otros riesgos locales, como la situación financiera de PEMEX, la recuperación del crecimiento o la situación de las finanzas públicas.

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