Hay un anclaje

La idea general en los mercados globales es de una desaceleración en el crecimiento global en los siguientes trimestres. Súmele a este panorama múltiples factores de riesgo político en distintas regiones del mundo desarrollado y lo que obtiene es un contexto de nuevo adverso para los mercados emergentes en el 2019.

No obstante, México parece haber establecido un anclaje. No sabemos si será efectivo, pero pienso que por lo menos aportará menos volatilidad en nuestras variables al inicio del año.

La propuesta de Presupuesto de Egresos y de Ley de Ingresos para el 2019 enviada por el gobierno al Congreso resultó poco sorpresiva. Se atuvo a lo mencionado tanto por el presidente López Obrador como los principales funcionarios en semanas previas.

El marco macroeconómico, es decir, las estimaciones sobre las que se basaron los cálculos, son razonables. Un crecimiento en promedio de 2.0%, un tipo de cambio en 20 pesos, tasas de interés superiores a 8% y una inflación un tanto optimista en 3.4 por ciento.

Más allá de las discusiones que pudieran generar algunas asignaciones de gasto, en general hay un consenso de que es un presupuesto que atiende a la necesidad de mantener el equilibrio fiscal y cuidar la calificación de la deuda.

En ese sentido, los mercados se han mostrado tranquilos. La fuerte reacción negativa provocada por la decisión de cancelar el nuevo aeropuerto y toda la efervescencia posterior parece reducirse con la intención declarada, ya en el papel, de no alterar el resultado de las finanzas públicas.

Súmele a esto la ratificación que hará el día de hoy la Junta de Gobierno del Banco de México de un nivel elevado de tasas de interés por un periodo todavía prolongado hacia adelante y lo que tenemos es en conjunto una postura que intenta conservar la estabilidad tanto desde el banco central como desde el gobierno.

Si usted piensa que esto no ayuda en un contexto exterior adverso piense que en este año que está por terminar, donde no puede negar que hubo un ambiente volátil en el exterior y muy negativo con respecto a México, el peso fue de las monedas menos devaluadas, sólo se ha depreciado 2.7%, el octavo comportamiento más favorable contra el dólar en el mundo.

Observe con detenimiento y se dará cuenta que, en el transcurso de dos años, el peso no se ha devaluado, el 31 de diciembre del 2016 el tipo de cambio se ubicaba en ¡$20.60 pesos!, es decir, hasta el cierre hay una revaluación de 3.1 por ciento.

Por supuesto que ha sido muy volátil, y por supuesto que su destino depende de lo que al final suceda, y por supuesto que hay un temor bien argumentado entre muchos de los inversionistas para tener dólares en su cartera.

Pero al día de hoy ya no hay el riesgo de una terminación del TLCAN y ya no hay la especulación sobre el triunfo de un candidato poco amigable para los mercados; y resulta que hay un gobierno que al menos al inicio intenta apostar por el equilibrio.

El riesgo ahora es de una desaceleración fuerte y sincronizada en el mundo que derrumbe todavía más los rendimientos en los mercados y suscite una escasez de inversión hacia el mundo emergente.

Es posible que las bolsas en este segmento, y en general en todos lados, tengan otro año decepcionante en cuanto a rendimientos, incluso la de México.

Seguramente también habrá países cuya necesidad de recursos sea importante debido a sus elevados déficits fiscales y de cuenta corriente; en dicho aspecto, por el momento, no es el caso de México.

De hecho, si hacemos caso a la noticia por la tarde de aceptación de los tenedores de los bonos Mexcat, que iban a financiar el nuevo aeropuerto, de la oferta de recompra que les ha hecho el gobierno, la necesidad de dólares del país es muy limitada.

Y sí, hay un anclaje, aunque muchos se sorprendan. Reflexione sobre lo anterior porque las sorpresas en el primer trimestre pueden ser que el peso continúe revaluándose, la inflación descienda y las tasas de largo plazo bajen aún más.

perspectivas@invex.com

Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Hay-un-anclaje-20181219-0135.html

Rodolfo Campuzano
Director de Estrategia y Gestión de Portafolios | INVEX Banco