La distorsión actual

El debate en el sector financiero se concentra en lo que sucede recientemente con las tasas de interés en Estados Unidos. Resulta que las tasas que determina la Reserva Federal (Fed) siguen creciendo y las tasas a plazos largos permanecen estancadas. La famosa curva de rendimientos tiene trazas de invertirse en los siguientes meses; es decir, habría un momento en que las tasas de interés a un día podrían ser mayores a las tasas de interés de largo plazo.

Lo anterior no resulta lógico y tradicionalmente es una señal de anticipación de una caída del crecimiento; así lo ha sido en cada etapa de recesión de los últimos 50 años. Sin embargo, esta vez es diferente. Se trata de una distorsión adicional a las aplicadas por los bancos centrales para salir de la crisis.

El tema se hace relevante por las circunstancias. hoy en día, la fuerza del crecimiento en Estados Unidos es muy evidente; sin embargo, el temor de que este momento positivo sea efímero por la guerra comercial y la acción de la Fed. Por ello la confusión de muchos inversionistas.

Los datos simplemente señalan un crecimiento muy acelerado en la economía de los Estados Unidos. Esta semana el dato de las ventas comerciales de mayo fue revisado con fuerza al alza.

Con esta información, que se añade a la conocida previamente, la estimación del crecimiento del PIB en los Estados Unidos durante el segundo trimestre supera 4.5% anualizado.

Por su parte, hay que recordar que la inflación general supera con un margen elevado (2.9 vs 2%) el objetivo de la Fed. Bajo esta tónica, la autoridad monetaria ha dejado claro que su intención es elevar al menos dos veces más la tasa de interés de referencia de 2 a 2.5 por ciento.

Sin embargo, los inversionistas en los mercados son escépticos. Las crecientes tensiones que el gobierno norteamericano ha generado en el ámbito internacional, no sólo la guerra comercial con China, sino el rompimiento de estructuras de cooperación con Europa, provocan el temor de que el impulso de crecimiento puede ser fugaz.

No hay que olvidar que la principal fuente de esta fortaleza reside en la política fiscal agresiva del gobierno de los Estados Unidos que redujo impuestos, aplica medidas de proteccionismo, desregula mercados y asume un déficit fiscal mucho más elevado en el mediano plazo.

El riesgo que conllevan todos estos elementos, mezclados con la presencia de elecciones intermedias en noviembre, hace a muchos dudar si para dentro de 12 meses la tónica del crecimiento se puede sostener.

Mi opinión es que la amenaza comercial tiene todavía un contenido retórico elevado y por su parte el crecimiento es ya palpable en muchas variables.

Es más sensato pensar que al reducirse la intensidad de la postura comercial aflorará con más énfasis la presión sobre la inflación y la expectativa de tasas que deben seguir subiendo. De hecho, el presidente de la Fed confirmó su comodidad con un alza gradual de tasas en los próximos meses.

Vamos a ver una curva invertida porque la Fed subirá de nuevo las tasas y los réditos a plazos más largos en Estados Unidos, que son muy atractivos a la luz de las políticas monetarias expansivas que mantienen otros bancos centrales.

La tasas de los bonos de largo plazo (10 años en Alemania es apenas de 0.34%, mientras que la tasa del bono del tesoro norteamericano al mismo plazo es de 2.87 por ciento).

Este fenómeno de la curva invertida parece ser, pues, una señal inédita de la distorsión provocada por la persistencia de una enorme liquidez, más que el precursor de una etapa de menor crecimiento y mayor inflación, al menos por ahora.

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Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/La-distorsion-actual-20180718-0076.html

Rodolfo Campuzano
Director de Estrategia y Gestión de Portafolios | INVEX Banco