No se engañe con sus ganancias del 2019

Visto de manera directa, el 2019 fue un año extraordinario en cuanto a rendimientos en los mercados financieros, tanto globales como en México.

Prácticamente todas las clases de activos tuvieron rendimientos positivos. Fue extraño observar activos perdedores. Estos resultados no son extrapolables. No se ciegue con sus ganancias. Observe la foto de rendimientos en dos años, desde el cierre del 2017, ésta le dará una mejor idea del comportamiento de los mercados en esta era de convulsión política y fuertes cambios de rumbo.

Como le digo, los retornos en dos años son más elocuentes. A partir de enero del 2017 se inauguró la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos y el entorno tuvo cambios relevantes. El principal, sin duda, es el inicio de hostilidades comerciales contra China, pero no hay que olvidar las sacudidas que ha habido a las instituciones globales a raíz de las políticas del señor Trump.

Tampoco hay que olvidar que en este mismo lapso hubo eventos muy favorables para las empresas en Estados Unidos, en especial una sustancial reducción de impuestos.

En este plano de dos años, el rendimiento del índice MSCI World, que incluye una canasta de las principales bolsas en el mundo, reduce su tasa de retorno a la mitad. Es decir, el retorno de 25% registrado en el 2019 pasa a ser de 12.1% (acumulado en dos años).

En los índices estadounidenses, aunque en menor escala, el rendimiento se reduce de niveles cercanos a 30% en el 2019 a retornos de entre 15 y 20% desde el cierre del 2017. Parece ser un retorno aún muy alto, pero motivado por eventos poco ordinarios: Una nueva baja importante de las tasas y la reducción de impuestos.

En el mundo de la deuda no sucede la misma cosa. Pasamos de una situación extraordinaria (tasas de interés muy bajas entre el 2010 y el 2016), a un proceso de “normalización” en el 2018 (elevación de las tasas), a un nuevo proceso de reducción acelerada el año pasado.

En el 2019 hubo ganancias importantes en casi todos los segmentos de bonos, la inversión en bonos del Tesoro de Estados Unidos, por ejemplo, que ganó 5.3% el año pasado, pero en un lapso de dos años dicha ganancia se reduce a 3%; para los bonos de grado de inversión, éstos tienen una ganancia de 5.3% en dos años a pesar de que sólo en el 2019 la ganancia fue de 13 por ciento.

Extienda el análisis a deuda o bolsas de mercados emergentes y el rendimiento se nulifica en el acumulado de dos años. Hubo ganancias en el petróleo, pero en el resto de los bienes básicos importantes pérdidas. Y, sorpréndase, el oro resulta ser uno de los activos más rentables con un retorno acumulado de más de 15 por ciento.

¿Qué le hace pensar que el sello de Trump dejará de verse, precisamente, en el año que busca la reelección? El patrón de comportamiento será el mismo, presión para mantener tasas bajas e impulsos a las bolsas en la medida que se puedan; sólo que, con la FED en pausa y sin medidas concretas como la baja de impuestos, tal vez en este año veamos rendimientos más modestos, sobre todo, partiendo de los máximos en que inició en el caso de los índices estadounidenses. Los activos, ¿en pesos? Presentan una elocuencia también muy grande con las circunstancias que ha vivido México: Retornos muy elevados en bonos en pesos producto de la consistencia en la baja de la inflación y la disciplina fiscal y rendimiento negativo en la Bolsa.

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Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

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Rodolfo Campuzano
Director de Estrategia y Gestión de Portafolios | INVEX Banco