Tasas de interés negativas

Conceptualmente parece un contrasentido. Una tasa negativa de interés es algo extraordinario; pero desde la crisis financiera del 2008 es un término que se ha vuelto común y que en los últimos días ha conquistado el escenario. Las tasas de interés bajan a nivel global y por ahora no parece que haya muchos elementos que las detengan. ¿Por qué alguien está dispuesto a aceptar una tasa negativa?

Es decir, ¿cómo alguien está de acuerdo en pagar por invertir su dinero? Aunque le parezca sorprendente hay argumentos razonables por los cuales una persona o una institución podría mantener como inversión una deuda que no sólo no paga intereses, sino que le regresa menos dinero.

Para entender mejor estos argumentos recuerde que en cualquier instrumento de deuda, mientras mayor es el precio que usted está dispuesto a pagar por él, menor será el retorno que reciba. Mientras mayor sea el retorno que un instrumento le pueda pagar significa que usted está comprando el bono o el título de deuda a un precio bajo.

Bien, veamos las razones. Cuando una persona está dispuesta a comprar un bono con tasa de interés negativa en realidad está dispuesta a pagar un precio muy elevado por el instrumento; tan elevado, que al final recibirá menos dinero que el que tenía originalmente. En realidad, está perdiendo dinero.

La razón primaria por la que alguien acepte tal “inversión” es por seguridad. Entienda seguridad como la idea de prestarle dinero a un agente confiable en términos de crédito (es decir en donde hay seguridad de recibir el dinero de regreso) y también por la idea de que si requiero mi dinero de inmediato puedo vender fácilmente mi bono en el mercado (seguridad en términos de liquidez).

Si usted, como muchos, piensa que la situación económica es suficientemente mala y puede empeorar, estaría dispuesto a garantizar su pérdida; es decir, a aceptar pagar por mantener su dinero en un lugar seguro bajo la expectativa de que el retorno en otros instrumentos como acciones o bienes raíces o en un negocio será muy malo (es decir, más negativo).

Pero hay otra fuerza muy relevante que actúa de primera instancia para forzar la tendencia de baja de las tasas hacia niveles ínfimos o negativos y es la postura de los bancos centrales. Las tasas negativas son usadas como un instrumento extremo de política monetaria para estimular los flujos de crédito y alimentar un mayor crecimiento.

Los mandatos de los principales bancos centrales se centran en prevenir una mayor inflación (aumento de precios de los bienes y servicios). Pero, ¿qué pasa si la inflación desciende a niveles no deseados?, ello puede generar una parálisis aún mayor en las economías. Después de la crisis del 2008 el fantasma de la deflación ha estado rodando al mundo desarrollado y ello ha propiciado una postura extrema de relajación financiera por parte de los bancos centrales dentro de la cual hay tasas de interés negativas en algunas regiones.

La explicación es que el banco central cobra (paga) un interés muy bajo (negativo) a los bancos comerciales para quitarles el incentivo de mantener sus reservas invertidas con el banco central. Si como sucede en Europa, el Banco Central Europeo cobra -0.4% a un banco por mantener su dinero, a dicho banco le conviene aceptar un cobro menor (un precio más alto) por poner su dinero en un préstamo a un particular o al gobierno, aunque represente un interés negativo.

Si al mismo tiempo el banco central se compromete a comprar los bonos del gobierno, tal y como sucede en la realidad, este simple hecho presionaría el precio de dichos bonos y, en automático, los intereses a la baja.

El hecho de que en las últimas semanas hayamos visto la proliferación de tasas de interés negativas o ínfimas en el mundo desarrollado se desprende del fuerte temor que tienen los inversionistas sobre la mala situación de crecimiento. Los datos en Alemania y China publicados apuntan a una situación peor. En Estados Unidos, aunque el crecimiento es positivo, la percepción es que deberá desacelerar si el resto de las regiones se hunde. Por ello también en Estados Unidos los bonos a largo plazo ahora pagan una tasa mayor a un plazo de dos años que a uno de 10.

Al día de hoy, casi 25% del PIB mundial tiene mercados con intereses negativos y casi 20% tiene bonos a plazos de 10 años con tasas negativas. Mientras las noticias sean adversas por el lado del crecimiento esta condición seguirá persistiendo y puede acentuarse. Como ya explicamos: tiene lógica.

Ahora, no se preocupe, en México no habrá tasas negativas. De hecho, en México se paga una de las tasas de interés más altas del mundo en términos reales (descontando la inflación). ¿El Banco de México se unirá a la tendencia mundial? Al rato lo sabrá…

perspectivas@invex.com

Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Tasas-de-interes-negativas-20190814-0112.html

Rodolfo Campuzano
Director de Estrategia y Gestión de Portafolios | INVEX Banco