Entusiasmo acotado

Abrimos la semana con la noticia sobre el cierre de un acuerdo entre México y Estados Unidos en la negociación de la segunda versión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). La reacción es positiva como era de esperarse. No obstante, la adherencia pendiente de Canadá, algunos temas que generaron inquietud con respecto al acuerdo y el contexto en el resto del mundo, en donde siguen presentes focos definidos de riesgo, han limitado el reflejo de la noticia positiva en los mercados. Creemos que el movimiento de fortaleza del peso será acotado.

En efecto hay un avance relevante. Se está diluyendo el temor continuo de una posible cancelación del TLCAN por parte del Gobierno de Estados Unidos, algo que ha estado presente en el espectro de riesgo de México en los últimos dos años. Falta el finiquito de la adherencia de Canadá. En caso de no suceder así, el proceso será de nuevo complejo y lento ya que tendrá que referirse a un Congreso norteamericano en donde puede ganar mayoría el partido demócrata y a un nuevo gobierno en México. Las declaraciones de funcionarios canadienses son optimistas sobre lograr una aceptación de un acuerdo antes de la fecha límite señalada para este viernes.

La revaluación del tipo de cambio hasta el momento ha sido contenida. De hecho, registra al cierre de ayer niveles mayores a los vistos al cierre de la semana pasada. La causa es que, además del pendiente de Canadá, las noticias tienen un matiz adverso con relación a distintos temas.

En primer lugar, algunos encabezados han señalado, no necesariamente con corrección, que algunos de los puntos acordados serían desfavorables a México. Varias notas se dispersaron hablando de un tope a la exportación de coches (tanto en valor como en número), o sobre la incapacidad para modificar las fábricas hacia el requisito de mínimo 40% de la producción en zonas en donde la mano de obra cueste 16 dólares la hora. También se generaron comentarios sobre la intención del nuevo gobierno de suspender las rondas de asignación de proyectos de producción de petróleo y gas, e incluso se habló de reglas sobre limitaciones a la devaluación del tipo de cambio.

En segundo lugar, el contexto en los mercados emergentes se volvió a deteriorar. La mayoría de las monedas emergentes se han devaluado en los últimos días contra el dólar, siguiendo el nuevo debilitamiento de la Lira turca debido a que continúan la lucha entre las medidas del gobierno para contener la crisis y el escepticismo de los inversionistas globales. Este escepticismo abarca también los sucesos de tipo político en Brasil, Venezuela, India, Sudáfrica entre otros. En este contexto es difícil que el peso se revaluara con fuerza.

Por otro lado, la presión en Europa continúa subiendo ante las dudas sobre la conclusión del Brexit, así como la debilidad de la economía en Italia y su mercado de bonos. En China, se mantiene el debilitamiento y las autoridades comienzan a debatir sobre la manera de enfrentar la amenaza que representa la presión proveniente de Estados Unidos. El mercado de commodities sufre en varios frentes a raíz de lo anterior y afecta a muchos países.

Por último, la idea de un movimiento terso de tasas de interés al alza en Estados Unidos se pone en entredicho al publicarse datos que reflejan una fuerza sostenida del crecimiento en dicho país y de una posible continuación de la aceleración, lo que en el entendimiento de muchos podría elevar la inflación y sacar a la Reserva Federal de su programación de alzas en las tasas de interés.

Sin duda la concreción de la negociación del TLCAN es una buena noticia. Si Canadá decide adherirse, lo que vemos como probable, es posible observar una fortaleza parcial del peso. México tendría un punto de distinción al mantener su flujo comercial por un período amplio con la economía que sigue siendo la más grande y la de mayor dinamismo en este momento.

Pero el contexto nos hace pensar en un avance poco contundente. Hay muchos elementos que seguirán implicando riesgos y hay muchas dudas sobre si México y su nuevo gobierno serán capaces de establecer condiciones que permitan a la economía adaptarse a un entorno más exigente, tanto en el tema de la atracción de inversiones como en el asunto de las nuevas reglas de comercio en sectores clave como el automotriz.

No obstante, y por lo pronto, esperamos un movimiento más estable del tipo de cambio al reducirse la especulación sobre un tema que ha sido muy influyente. La estimación de INVEX de un tipo de cambio de $18.60 para el cierre del año, parece tener más congruencia.

perspectivas@invex.com

Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Entusiasmo-acotado-20180829-0101.html

Rodolfo Campuzano
Director de Estrategia y Gestión de Portafolios | INVEX Banco