Momento de confusión en el contexto global

En el ámbito global hay elementos que están generando un momento de confusión importante entre los inversionistas globales. Dos son los hechos interrelacionados: El aflojamiento de la información relacionada con la tendencia de crecimiento en países desarrollados y el estancamiento de las tasas de largo plazo en general en niveles muy bajos. Ambos contradicen las expectativas que había al principio del año y claro que confunden a los inversionistas en las decisiones que se proyectan para el segundo semestre.

Empecemos por lo primero, el crecimiento. Los datos duros referentes a marzo en Estados Unidos y Europa (Ventas comerciales, producción industrial, empleo y confianza) se quedaron cortos contra la expectativa. De hecho, el indicador adelantado del crecimiento del PIB, que calcula la Reserva Federal de Atlanta conforme se publican datos, presenta un descenso desde niveles cercanos al 4.5% de crecimiento trimestral anualizado que se esperaba en enero a un dato que difícilmente superará el 2.0%. Eso es un panorama muy distinto al que provocó entusiasmo en las bolsas y preocupación con relación a los aumentos de las tasas.

Durante abril, algunas encuestas que recaban información anticipada apuntan un panorama de menor actividad. El índice de gerentes de compras del sector manufacturero de la región de Nueva York pasó de tener 22.5 unidades en marzo a 15.8 en abril. El indicador de la encuesta del Instituto ZEW en Alemania sobre las expectativas económicas bajó de 5.1 unidades a -8.2 entre marzo y abril. Por su parte, Índice de Sorpresa Económica que publica Citigroup, que de alguna manera mide si los datos se ubican por debajo o por encima de las expectativas, tiene descensos drásticos desde febrero.

Al parecer, tanto en Estados Unidos, como en Europa, la actividad económica no se ha acelerado como todos anticipaban al inicio del año.

Por su parte, durante todo marzo y en abril, las tasas de largo plazo se han estancado, contrario a la expectativa de un aumento paulatino relacionado con una mayor presión inflacionaria y las posturas de reducción de estímulos que llevan a cabo los bancos centrales.

Sin embargo, la inflación no repunta consistentemente. En Estados Unidos se ubica en un nivel de 2.4% para marzo, sin mostrar incrementos por encima de lo anticipado. En la Eurozona se ubicó en 1.3%, por debajo del preliminar de 1.4% y lejos aún del objetivo; mientras que en Reino Unido, por ejemplo, la inflación descendió de 2.7% en febrero a 2.5% en marzo.

Lo que se observa es un aplanamiento de las curvas de rendimiento de tasas de interés tanto en Estados Unidos como en Europa. Esto significa que la diferencia entre la tasa que se paga a un plazo de dos años contra la que se paga en una inversión a 10 años o a 30 años es la menor desde antes de la crisis del 2008 – 2009.

Tradicionalmente este fenómeno se considera un indicador adelantado de una expectativa de menor crecimiento hacia futuro. ¿Eso es lo que interpretan los mercados ahora? ¿Los inversionistas se han desanimado con relación a la expectativa de crecimiento? No necesariamente. Posiblemente lo que hacen los inversionistas es observar con mayor calma la secuencia de aumentos a las tasas de corto plazo que pudieran hacer los bancos centrales en el futuro previsible dado que la tendencia de crecimiento podría no ser tan robusta como se pensaba.

La mayor volatilidad en los mercados claramente responde a este tipo de elementos, a los que podemos añadir las tensiones geo-políticas que van en aumento. Mientras que un escenario de fuerte crecimiento no aparezca, pero no se llegue a concretar la idea de un freno, los inversionistas no cambiarán mucho sus principales premisas. El criterio “ricitos de oro” (Ver “La Sopa Calentándose” El economista 21 de marzo del 2018) sigue vigente. Creo, no obstante, que es cada vez más evidente que existe mucho mayor cautela en los mercados.

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Rodolfo Campuzano
Director de Estrategia y Gestión de Portafolios | INVEX Banco