Las dudas con relación a la inflación

El Banco de México anticipa que la inflación al cierre del 2018 volverá a ser de 3 por ciento. Hoy en día se ubica casi en 6.60% nivel y probablemente aumente cuando se anuncie la tasa de inflación de todo el mes de agosto.

En enero veremos la reversión de la inflación debido al efecto estadístico en el cual, de no haber sorpresas, se eliminará el aumento de cerca de 1 punto y medio de la inflación que creció a inicios de este año por el impacto del gasolinazo. Eso debe reducir el ritmo de incremento de precios hacia niveles inferiores a 5 por ciento.

Sin embargo, aun considerando ese efecto, entre los agentes económicos hay mucho escepticismo con relación a la trayectoria de la inflación.

Dichas dudas provienen, en primer lugar, de la tendencia actual que ha superado quincena tras quincena al número estimado por el consenso de los analistas desde hace varios meses.

Ni en las expectativas del Banco de México (Banxico), ni en las de los agentes privados se estimaba que a estas alturas la inflación anual fuera más cercana al 7 por ciento.

Banxico, en su Informe Trimestral, mantiene firmeza en su percepción de que las causas de esta persistencia son primordialmente temporales. No obstante, mientras más pase el tiempo, lo temporal deja de serlo y las incidencias sobre los precios se vuelven más claras.

Analicemos brevemente estos factores: el primero es el de los precios de bienes agropecuarios. Se trata de precios tradicionalmente volátiles.

En estas épocas, según el rumbo de las cosechas, hay variaciones grandes en bienes que pesan en el índice de precios al consumidor como el jitomate, la cebolla, etcétera.

La inflación en este rubro ha subido de poco más de 14%, en comparación al registrado en el 2016. Con el clima de las últimas semanas, no podemos anticipar por ahora una menor presión.

El segundo tema es el de los precios de la energía, que se violentaron en enero con el aumento de los precios de la gasolina. Pero en el mes de agosto parece que volvió a presionarse.

No es sorpresivo, los sucesos de corte climático han ocasionado interrupciones en producción de gas y gasolina en Texas. Los precios se han corregido al alza, en especial el del gas natural.

Ahora hay la idea de que si persiste la escasez de gasolina, el subsidio o el suministro de otras fuentes será lo único que mantenga los precios. No es mala noticia con relación a la trayectoria de inflación, pero aumenta la inquietud de la poca transparencia en el mecanismo de liberalización de los precios que tanto se vendió en enero.

Más inquietante aun es el comportamiento de los rubros considerados como más estables.

El subíndice de mercancías registró, hasta la primera quincena de agosto, una inflación similar a la general de 6.6%, pero no muestra un punto de inflexión claro todavía. Hay alguna desaceleración de su tendencia, pero no una inflexión a la baja.

Otro rubro que llama la atención es la inflación de servicios que es baja, apenas 3.7%, pero es muy superior a la que se registraba a finales del 2016 de 2.9 por ciento.

El Banxico insiste en que estos efectos se diluirán en el transcurso de los siguientes meses, pero no ofrece muchos argumentos para justificarlo. Es urgente que suceda, que se registre la disminución de la presión de los números de la inflación, de lo contrario, su objetivo se hace menos visible.

hoy en día, de acuerdo a una encuesta realizada entre las mesas de dinero y áreas de análisis de los bancos, la inflación estimada para el 2018 es de 3.8 por ciento.

Es una diferencia grande contra la proyección de poco menos de 3.0% que hace el instituto central.

Todo esto sirve sólo para deducir qué puede pasar con las tasas de interés de corto plazo.

Mientras la expectativa de Banxico sea que habrá una inflexión fuerte en la inflación anual a inicios del 2018, no creemos que nos sorprenda con un alza de tasas. Pero un ciclo de baja puede retrasarse más si tal convergencia no se presenta y los mercados al día de hoy descuentan eso.

El banco central no tranquiliza mucho con la explicación de la temporalidad de las presiones, mientras pase el tiempo y éstas sigan presentes; es decir, no parezcan temporales, aunque al final lo sean.

perspectivas@invex.com

Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

http://eleconomista.com.mx/mercados-estadisticas/2017/08/30/riesgo-recargado

Rodolfo Campuzano
Director de Estrategia y Gestión de Portafolios | INVEX Banco

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