Camino hacia la Banca Privada

Héctor Hugo Velez
Director de Productos | INVEX Banca Privada

En México, el mercado financiero ha presentado cambios sustanciales en los últimos años. 

A pesar de estar lejos de economías desarrolladas como las de EEUU y Europa, la nuestra comienza a dar pasos importantes y sincronizados con otros mercados. Ante esto, existe la necesidad de desarrollar y consolidar, por un lado, un mercado que sea lo más eficiente posible, con reglas claras y una oferta competitiva; por otro lado, contar con una cultura financiera que permita elegir el producto o servicio que mejor cubra nuestras necesidades.

Hace poco más de 20 años, hablar de servicios financieros para personas físicas era un tema complejo, debido a la inestabilidad macroeconómica y el manejo de las finanzas públicas de aquel entonces. Esto, implicaba que hablar de inversiones se limitara a sólo “ahorrar”, quedando expuestos ante escenarios hiperinflacionarios, a la devaluación del peso y de cracks bursátiles como el de 1987. Esto, además de no contar con acceso a otros mercados fuera de México, implicaba tener bajos o nulos rendimientos y pérdida patrimonial.

El acceso al crédito era otro punto importante: tasas de interés muy altas, pocos jugadores que ofrecían el servicio, además de que las reglas para otorgarlo no eran sencillas. Este panorama hacía difícil, o incluso imposible, otorgarlo a todos los segmentos de la sociedad; si acaso el crédito hipotecario era de los más conocidos, el impacto era negativo por desconocer una herramienta que genera crecimiento y, desde luego, riqueza.

300x600_bpUn paso importante en la consolidación de los servicios financieros, fue gracias a distintos eventos a finales de la década de los 80 y principios de los 90, como fueron: la reorganización de la banca múltiple, la estabilidad financiera, los cambios regulatorios y la entrada de grupos extranjeros al sector. En conjunto, esto ocasionó que los servicios financieros en México tuvieran más presencia, como: un mayor financiamiento, en arrendamiento o en la figura de fideicomisos; por otra parte, en el plano bursátil, más empresas acudían a la Bolsa de Valores.

Considerando este antecedente, el mercado financiero mexicano ahora es mucho más dinámico y sofisticado, no sólo en la oferta de productos locales (como son Acciones, Bonos, ETF’s, Fondos, CKD’s o FIBRAS), sino también en cuanto al acceso global y a la variedad de servicios financieros.  A su vez, el número de participantes y de nuevos jugadores también han incrementado.

Ante los cambios recientes, es fundamental contar con una cultura financiera a la altura de la gran oferta existente. Es decir, que no sólo nos ayude a identificar necesidades de financiamiento, protección, inversión o asesoría, pero que también cumpla con nuestras expectativas de servicio; incluso, que sea la más razonable y conveniente, dependiendo del entorno económico actual. Es justo aquí donde aparecen los servicios de una Banca Privada.

La Banca Privada puede confundirse como un simple intermediario (que opera acciones o fondos como las casas de bolsa), como un agente (que sólo acerca servicios financieros cuando se los piden, pero no porque conozca la necesidad), como un tercero que ofrece servicios parciales (como inversiones pero no fideicomisos o temas fiscales) o bien, como un intermediario que simplemente busca manejar tu patrimonio en el extranjero.

Una Banca Privada REAL, es aquella que de forma integral: asesora y entiende las necesidades (ya sean de inversión, financiamiento, confidencialidad, fiscalidad, planeación patrimonial, sucesión o cualquier otra); es decir, es el socio que te ayuda a aprovechar todo lo que el sistema financiero ofrece, acorde al entorno económico, para tu beneficio.

Héctor Hugo Velez
Director de Productos | INVEX Banca Privada

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