Cuidado con los mercados emergentes

El Bovespa ha resultado ser la mejor inversión este año.

Todos nos equivocamos con los mercados emergentes. Al menos ésa es la primera reacción ante los rendimientos que han tenido activos financieros en países que hasta hace muy poco eran considerados desahuciados por los inversionistas globales.

Definitivamente no hubo una equivocación en la perspectiva de crecimiento, ésta sigue siendo sumamente pobre; lo que nadie intuyó es que las tasas de interés en el mundo desarrollado fueran tan bajas, que el apetito por activos de riesgo se intensificaría fuertemente.

Ahora resulta que la mejor inversión en el año ha sido la Bolsa de Brasil o los bonos soberanos de países como Vietnam, Polonia, la República Checa, etc. Al parecer, durante este año, y en especial en días recientes, se ha observado una migración de recursos hacia activos en mercados emergentes. Éste parece ser resultado de manejadores de fondos alejándose de los rendimientos de un escenario de escaso crecimiento y tasas negativas que impera en los mercados desarrollados e intentando captar retornos más atractivos, ahora sí que en donde haya.

La presencia de flujos masivos de inversión está lejos; sin embargo, puede representar la vuelta del sector a sus días de gloria entre el 2000 y el 2007. En aquel entonces el argumento de inversión en mercados emergentes se recargaba en la elevada tasa de crecimiento que en general imperaba en el segmento.

Gracias al crecimiento que había en China de dos dígitos, los mercados de bienes básicos experimentaron una revaluación de precios que significó crecimientos económicos y flujos favorables a muchos de estos países durante varios años. Eso ya no existe más. China batalla para sostener sus tasas de crecimiento y navega con una deuda enorme que preocupa a más de uno. La esperanza que de ahí se reviva la dinámica del sector de mercados emergentes es nula.

En estos momentos cerca de la mitad de los aproximadamente 60 países que conforman el espectro denominado mercados emergentes está en recesión. Los ejemplos más claros pueden ser Rusia, Brasil o Turquía. Después de un año terrorífico como fue el 2015, el segmento, puede decirse, ésta en una situación menos peor, pero no en una dinámica de crecimiento que resulte en un incentivo para atraer tantas inversiones. El factor de atracción no está en los fundamentales.

Nos encontramos de nuevo ante un efecto de los incentivos perversos que genera la presencia de rendimientos sumamente bajos en mercados desarrollados. Se trata más de una “pérdida de fe” en las expectativas con relación a las grandes regiones (Estados Unidos, Europa, Japón y China), en todas ellas impera un gran escepticismo sobre el crecimiento y en la capacidad de las políticas monetarias de ultrarrelajación para estimularlo; combine eso con la idea de que la presencia de tasas bajas (en una tercera parte de dichos mercados, negativas) será permanente y lo que hay es muy poca esperanza de ganar dinero en mercados considerados como seguros.

El rally de las bolsas en bonos y mercados emergentes es una parte de la racha global que hemos visto en activos de riesgo en todo el mundo. El auténtico factor que motiva esta situación es la ausencia de tasas de retorno satisfactorias. El mundo de los mercados emergentes sólo representa una pequeña opción para acceder a rendimientos mejores. De acuerdo con un artículo del Financial Times, existe un total de 800,000 millones de dólares de emisiones disponibles en bonos de mercados emergentes, mientras que un total de 12 trillones (millones de millones) de dólares están emitidos a una tasa negativa en el mundo desarrollado. El tamaño de la demanda no es abrumador y por supuesto que distorsiona los precios.

Volvemos al mismo argumento: el empuje de precios al alza en los mercados emergentes responde a la situación de tasas extremadamente bajas en el mundo desarrollado. Aun si usted cree que tal situación se puede prolongar, es poco entendible pensar que los bonos y las bolsas sigan pagando los rendimientos que hemos visto hasta ahora. Por el contrario, si piensa que pueden existir eventos que reviertan tal “incentivo perverso”, agárrese, los mercados emergentes siguen siendo vulnerables en cuanto a sus factores fundamentales y una nueva reversión de flujos puede hacer correr mucha sangre.

Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo:

perspectivas@invex.com

Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

http://eleconomista.com.mx/mercados-estadisticas/2016/08/17/cuidado-mercados-emergentes

Rodolfo Campuzano
Director de Estrategia y Gestión de Portafolios | INVEX Banco

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *